El juego de ajedrez de la vida
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De mi libro de fábulas transcribo “El Jugador que se Ganó a sí Mismo”: “Próximo a una pelea de ajedrez, el diestro ajedrecista se jactaba de conocer los ocultos misterios del tablero. El tablero al oírlo le aclaró: “Aún te falta una victoria que alcanzar en las muchas que tienes en tu haber”. “¿Dime cuál es esa victoria?” preguntó desafiante el vanidoso jugador. El tablero -que por su antigüedad y experiencia de miles de años conocía los enigmas de la vida- respondió: “La victoria que te falta por librar es contra ti mismo. Debes jugarla a solas, dentro de ti. Sólo puede vencer en la vida aquel que antes ha ganado su interna batalla.” El fatuo ajedrecista, ante tal lección, agradeció al tablero su consejo y se fue buscando su victoria final hacia los confines del oriente.” Se ha dicho que la vida es como el juego de ajedrez: Cada decisión que tomas es una jugada que define tu futuro. Muchos han opinado sobre este antiquísimo juego: “El ajedrez es una lucha contra los errores de uno mismo” -expresa Savielly Tartakower. El matemático persa Omar Jayam lo compara con el destino: “La vida es un tablero de ajedrez de noches y días (Cuadros blancos y negros) donde el destino juega con los hombres como piezas.” “Todo maestro de ajedrez fue una vez principiante” opina por su parte Irving Chernev. “En el ajedrez -como en la vida- una vez terminado el juego, el rey y el peón vuelven a la misma caja” concluye un proverbio italiano.
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