Aquí el retumbo de las olas compite con los graves y estridentes sonidos de las canciones que suenan en las discotecas frente a la playa El Tunco, en Tamanique, La Libertad durante las noches.
La alcaldía ha establecido normas en su ordenanza municipal donde prohíbe a los turistas cocinar en la playa rocosa, ingerir bebidas alcohólicas después de las dos de la madrugada y dejar basura, con el objetivo de cuidar y dar buena imagen de la zona.
Mientras algunos se divierten en bares y discotecas, también están los que llegan a pasar una velada a lo “ranger” y con poco presupuesto.
Entre el mar de piedras, se acomoda Daniel Díaz, quien viajó de Ilobasco con su grupo de amigos para pasar a la orilla del mar y disfrutar de la noche con una carne a las brasas.
La noche se acompaña de cervezas, buena música y amigos. “La idea es disfrutar. Se viene entre cheros a pasarla bien y una carnita asada”, comenta Daniel.
Un par de gotas de lluvia ahuyenta a los que disfrutan entre las piedras. A Daniel le toca mover su parrilla para que el fuego del carbón no se apague y terminar de cocinar.
El joven se auxilia de la lámpara de su celular, ya que a la playa llega poca luz de los bares de ese lugar. Él y sus amigos son sorprendidos por la Policía Nacional Civil y unos agentes municipales que llegaron a inspeccionar el cumplimiento de las reglas municipales.
Tras cruzar unas cuantas palabras, el grupo de turistas se retira junto con la parrilla y las hieleras que contienen bebidas alcohólicas, bajo el argumento de mantener el lugar libre de contaminación y evitar incendios.
“Ante las diferentes actitudes realizadas por los turistas nos vemos obligado a este tipo de acciones. Hay una regulación de la municipalidad donde no pueden las personas estar consumiendo bebidas alcohólicas”, expresa el agente municipal. Agrega que estas planes son parte del proyecto “vacaciones seguras”.
Daniel fue sorprendido cocinando y, aunque no le prohibieron hacerlo, le solicitaron no dejar basura en el lugar y apagar el carbón luego de utilizarlo.
“Que te pongan restricciones, pero que no te limiten”, dice un veraneante que tuvo que guardar su hielera porque estaba consumiendo whisky.
“Nos dijeron que porque estábamos encendiendo fuego porque no estaba permitido”, se queja otro turista que encendió unas ramas secas a la orilla del mar.
El Diario de Hoy constató esta cotidianidad nocturna debido a una publicación en Twitter donde denunciaron a turistas que consumían cervezas y asaban carne a la orilla de la playa, una acción que roza con la ordenanza.
En otras playas
En el Majahual, a 2 kilómetros de El Tunco, otros turistas despiden sus vacaciones agostinas con ‘selfies’ frente a la playa con un atardecer con poco sol y un cielo gris.
Un balón sobre la arena hace la cancha perfecta, mientras los intrépidos hacen malabares con la circunferencia.
Así, entre restricciones y malabares de los veraneantes, los salvadoreños despidieron una vacación agostina más.