Selecta terminó con ridícula goleada ante Guatemala
Bailada sin sus mejores jugadores, la Selecta cayó goleada en San José ante Guatemala por 0-4 en el aniversario de la era Hugo Pérez con la Azul y Blanco
La Selección de El Salvador quedó de nuevo humillada, y esta vez hasta bailada, por su vecina Guatemala en la que es hasta ahora la peor derrota en la era del técnico Hugo Pérez, propiciada por cuatro goles que exhibieron la debilidad defensiva que aún adolece el equipo y la dependencia de las figuras que lideraron la última eliminatoria mundialista, hoy ausentes.
Y si bien la El Salvador que se presentó la tarde de ayer en el PayPal Park de San José, California, puede considerarse una versión “B” de la que finalizó séptima la pasada Octagonal de Concacaf, esto no alcanza a tapar una nueva pifia en la gestión del recurso humano para este partido que involucra a la Federación Salvadoreña de Fútbol y al cuerpo técnico de la Selección Mayor, al no ser capaces de acordar con la Primera División el préstamo de jugadores para preparar debidamente un partido internacional fuera de fecha FIFA.
El arranque del ciclo mundialista a Norteamérica 2026, un día después de cumplirse el primer año de Hugo Pérez a cargo de la Selección Mayor, arranca empañado por una goleada marca de la casa, auspiciada por el desastre dirigencial y rubricada por un lamentable desempeño colectivo de los jugadores, algunos mostrando que aún no están a la altura, ante un rival cuya base, eminentemente de su liga local, está mejor conjuntada.
Minimizados
Los atacantes de esta selección chapina fueron un dolor de cabeza desde el principio para la zaga salvadoreña, que estrenaba en la central al fogonero Elvis Claros y en el lateral izquierdo al aguilucho Kevin Melara, con Bryan Tamacas ejercitando por primera vez como capitán.
Aunque la Azul encontró algunas asociaciones importantes en ataque en los primeros minutos, el paso de los minutos hizo ver mejor a Guatemala y peor a El Salvador, conforme el cuadro blanco identificaba las zonas de más fácil acceso al gol.

La Selecta contó con apenas dos ocasiones claras antes del 1-0 chapín, cercanas a los veinte minutos: una chance de rematar a bocajarro de Bryan Landaverde, controlada por el meta Ricardo Jerez, y un mano a mano de Jairo Henríquez con el golero anulada por fuera de lugar.
En tanto, Guatemala avanzaba cada vez mejor con el balón en los pies, aunque su puerta al gol llegó por la vía del balón parado. Los chapines evidenciaron gran preparación estratégica en este tipo de jugadas cuando José Mario Morales eludió el grumo defensivo salvadoreño, demasiado concentrado en la frontal del área, y corrió solo a cabecear el centro pasado de Óscar Santis, con un certero frentazo que se anidó hasta el fondo de la meta.
Los siguientes veinte minutos fueron de sufrimiento puro para la Selecta, que solo contó con un cabezazo elevado de Cristian Gil, al 36’, antecedido por una dura falta de Jorge Aparicio sobre Narciso Orellana que el árbitro Herrera ni siquiera consideró. Santis, de tiro libre, estuvo a punto de firmar el segundo, dos minutos más tarde.

Los cambios del técnico Hugo Pérez en el descanso empujaron al equipo más al frente, principalmente por la entrada de Styven Vásquez y Walmer Martínez en los lugares de Gil y Reyes en ataque. Guatemala entendió que podía esperar al error salvadoreño y le salió el plan, logrando fulminar a la Selecta en dos contraataques letales.
Óscar Santis redondeó su gran partido con un doblete que desnudó a la Selecta. Primero, recibió de Alejandro Galindo, que condujo desde media cancha, y remató en un huequito entre el portero y el defensa, al 54’, y cinco minutos después él mismo hizo el recorte con la zurda y la clavó fuera del alcance de Carabantes, que poco pudo hacer.
Luego de una jugada que desperdició Nelson Flores en el área contraria, Guatemala acabó de castigar por medio de Stheven Robles y un disparo desde fuera que tuvo cierta complicidad del arquero salvadoreño. Y pudieron ser más, pero el rival se cansó de correr y la defensa azul, a trompicones y como pudo, logró evitar la manita chapina.

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