
Perrito regresa al lugar donde murió su dueña en Usulután
Un vínculo muy especial tenía Rosa Lina Rivera con su mascota Negrito quien regresa al lugar donde murió atropellada en la carretera de Nueva Granada, Usulután.
Como un vínculo muy especial describe Mateo Rendón la relación que tenía su madre Rosa Lina Rivera con su mascota Negrito. Foto EDH/Jonatan Funes Y es que mamá Chita, como era reconocida, murió el 16 de junio, tras ser atropellada por un vehículo en la carretera de Nueva Granada en Usulután. Foto EDH/Jonatan Funes Han pasado tres meses de la muerte de su dueña, pero Negrito, un perrito criollo, visita cada tarde la cruz que fue colocada en el lugar donde perdió la vida. Foto EDH/Jonatan Funes Han pasado tres meses de la muerte de su dueña, pero Negrito, un perrito criollo, visita cada tarde la cruz que fue colocada en el lugar donde perdió la vida. Foto EDH/Jonatan Funes “Va a cuidar la cruz casi todos los días”, relató Mateo Rendón, hijo de doña Rosa. Foto EDH/Jonatan Funes A los minutos del accidente, Mateo llegó al lugar y la encontró con vida, pero debido a los fuertes golpes, cuando fue recibida en el hospital ya no tenía signos vitales. Foto EDH/Jonatan Funes Como es tradición en Nueva Granada, sus familiares “levantaron el espíritu de Rosa”, el cual consiste en colocar una cruz bajo el ataúd, hasta que se cumplan los nueve días. Foto EDH/Jonatan Funes La amistad entre Mamá Chita y Negrito comenzó, cuando su hermano Ricardo Rivera adoptó el perro, quien apenas era un cachorro. Foto EDH/Jonatan Funes Negrito, un perro de talla mediana con su pelaje negro y sus patitas blancas, solía acompañar a doña Rosa todo el tiempo, sobretodo cuando salía a hacer mandados cerca de su vivienda, pero ese día del fatal accidente, él no la acompañó, ya que ella se subió a una mototaxi para visitar a unas amigas. Foto EDH/Jonatan Funes A pesar que su dueño murió, Negrito siempre visitaba la casa, la cual estaba ubicada frente a la de doña Rosa. “Mi tío pidió que lo enterraran en su terreno, entonces el perro se iba a quedar al las del palo”, explicó Rendón. Foto EDH/Jonatan Funes A pesar que su dueño murió, Negrito siempre visitaba la casa, la cual estaba ubicada frente a la de doña Rosa. “Mi tío pidió que lo enterraran en su terreno, entonces el perro se iba a quedar al las del palo”, explicó Rendón. Foto EDH/Jonatan Funes Negrito se convirtió en el fiel compañero de Mamá Chita, al punto que ella creía que el espíritu de su hermano estaba en el perro. Foto EDH/Jonatan Funes Mamá Chita fue velada en su vivienda, ubicada en el barrio San Antonio, donde cientos de personas del municipio llegaron para despedirse y acompañar a sus hijos y nietos. Foto EDH/Jonatan Funes “Nosotros levantamos el espíritu aquí y la gente cree que debimos hacerlo en el lugar donde la atropellaron”, señaló Rendón. Foto EDH/Jonatan Funes Durante la vela, no hubo un minuto que Negrito dejara de cuidar el féretro de su dueña. La tristeza en sus ojos era notable ante la ausencia de su dueña. Sin embargo, siempre se mostró tranquilo ante la cantidad de personas que llegaban a la casa, según explicó Mateo. Foto EDH/Jonatan Funes Detalle de las pertenencias de Rosa Linda Rivera. Foto EDH/Jonatan Funes Según relata don Mateo, un conductor a toda velocidad arrolló a Rosa Lina, de 87 años, cuando caminaba a un lado de la vía. Del impacto, la anciana se golpeó la cabeza con una de las vigas que sostenían una champa. Foto EDH/Jonatan Funes Mateo Rendón es uno de los seis hijos que procreó dona Rosa Rivera. Foto EDH/Jonatan Funes Foto EDH/Jonatan Funes
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