Antonio Escobar, de 76 años, y Denis Garay, de 34 años, son una pareja que se acostumbró a vivir en esta casa que no tiene agua, energía eléctrica y con el agravante de ser testigos de eventos que pueden ser catalogados paranormales. Foto EDH/ Jonatan Funes Una placa de 1980 dentro de la casa indica que este inmueble funcionó como una centro escolar conocido como “Hurmento Quintero”. Hay señalizaciones que indican los grados y secciones de ese tiempo. Foto EDH/ Jonatan Funes A pesar de la inmensidad de la casa, la pareja solo utiliza dos cuartos y la adornaron con varias cosas en las paredes. Foto EDH/ Jonatan Funes La casa comenzó a llenarse de raíces en sus paredes viejas. Foto EDH/ Jonatan Funes Denís recorre uno de los corredores de la vivienda donde aseguran que se aparece una silueta de mujer con tacones. También se escuchan sonidos de murmullos. Foto EDH/ Jonatan Funes Parte del techo dañado por el tiempo y por la humedad que durante los años permeó la vivienda. Foto EDH/ Jonatan Funes Las personas de este retrato no son familiares de Antonio. Cuando Antonio llegó a la casa ya estaba colgado. Antonio tiene 17 años de vivir en esta gran casa. En su historia recuerda que un hombre, de quien recuerda era el propietario, lo invitó para que cuidara la casa que estaba abandonada y había acumulado toda clase de basura que las personas que ingresaban dejaban. Foto EDH/ Jonatan Funes Los espacios se puede apreciar el deterioro de los años. Muchas de las ventanas no cuentan con vidrios o puertas. Foto EDH/ Jonatan Funes La pareja prefiere vivir en la casa, aunque no tengan los servicios necesarios como agua y energía eléctrica. No tienen otras opciones por lo que ambos se apoyan y reconocen haberse acostumbrado a los sonidos y sensaciones extrañas dentro del lugar. Foto EDH/ Jonatan Funes Dentro de la vivienda se logra sentir un ambiente muy frio, pero la pareja se supo adaptar en casi dos décadas. Foto EDH/ Jonatan Funes En algunas partes de la casa se observa maleza que ha crecido con el paso del tiempo. Este es uno de los pasillo externos que dan vista a la calle. Foto EDH/ Jonatan Funes Todos los ártículos que utiliza la pareja durante su cotidinidad son reciclados. Foto EDH/ Jonatan Funes Antonio dice que por edad no encuentra trabajo y cuando tiene chapoda maleza. El poco dinero que obtiene es a través de las plantas que vende, pero que no es suficiente. Su compañera tampoco trabaja porque tiene una enfermedad. Foto EDH/ Jonatan Funes La pareja tiene un grupo de patos que crían para vender. Foto EDH/ Jonatan Funes Foto EDH/ Jonatan Funes Las marcas de las secciones de la que alguna vez fue una escuela. Foto EDH/ Jonatan Funes Foto EDH/ Jonatan Funes Antonio colocó estos muñecos como espantapájaros para evitar que las aves se dañen sus plantas; también pretende ambientar la casa con las historias que rondan en la casa. La pareja asegura que por su situación económica no tienen más opción que vivir en estas condiciones, pero con el tiempo se acostumbraron a las cosas inusuales que ocurren en esta vivienda. Foto EDH/ Jonatan Funes La pareja asegura que escucha sonidos extraños como taconeos en el piso, golpes en la pared, siluetas de personas y hasta risas. En un inicio generó temor, pero poco a poco se acostumbraron. Foto EDH/ Jonatan Funes La casa esta dividida por niveles, tiene más de 10 cuartos, azotea, y una arquitectura valiosa muy propia de la década de su construcción. Foto EDH/ Jonatan Funes Foto EDH/ Jonatan Funes Esta es la vista del patio donde se aprecia el diseño de la infraestructura. Foto EDH/ Jonatan Funes La vivienda se caracteriza por tener varias escaleras en forma de caracol tanto adentro como en el exterior. Foto EDH/ Jonatan Funes Esta es la fachada de la casa que sirvió a varias instituciones y que ahora es el hogar de esta pareja. Foto EDH/ Jonatan Funes
FOTOS: Conoce a la pareja del "castillo embrujado" en Santa Ana
La pareja asegura que escucha sonidos extraños como taconeos en el piso, golpes en la pared, siluetas de personas y hasta risas. En un inicio generó temor, pero poco a poco se acostumbraron.