El vengador de sí mismo
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“¿Por qué sufres? preguntó un día la Esfinge a un hombre triste que pasaba por el polvoriento llano. Aquel, como muchos en el mundo, no pudo responder. La cantora del samsara asesinaba a todo hombre que no diera respuesta a sus enigmas, ni a su propio sufrimiento. Pero aquel viajero ya no temía a la muerte, porque ésta era más tolerable que el martirio que llevaba a cuestas. “Sufro por este dolor que llevo, fascinante quimera, por este dolor llamado corazón, que es el mismo dolor de amar. De amar lo que perdimos. El dolor de vivir, es mi tristeza. Cantora del camino. Antes de ti, ya me asesinó la pena. ¿A quién debo temer si mi único asesino ya pasó por mi existencia? Es el mundo que se ha vengado de mi error”. Simha, la esfinge, le aclaró: “No es la venganza del mundo contra ti, desdichado viajero. Es tu venganza contra el mundo, pero olvidaste que tú eras el mundo. Es la venganza contra ti mismo.” “En el fondo no te perdonas, el no haber dado todo el amor. Esa es la deuda que te castiga en tus momentos solos. Los muertos ya no vuelven; por eso no puedes devolverles el amor. Las rosas del ayer ya no regresan; por eso no puedes devolverles su perfume. No podemos volver a los días que perdimos ni podemos ser dueños de un sol pasado.” (XIV) <de “La Esfinge Desnuda” -C.B.>
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