El equipo del Fondo Monetario Internacional (FMI), en su revisión del Artículo IV a las finanzas públicas de El Salvador, recomendó al gobierno desarrollar una estricta supervisión regulatoria de Chivo pues señala que se encuentra “subregulado” y no está sujeto a la normas establecidas del Banco Central de Reserva para las instituciones financieras.
“El personal insta a la implementación de una regulación más estricta y una supervisión intrusiva para salvaguardar los datos y fondos de los usuarios y evitar desdolarización indirecta”, destaca una de las sugerencias.
Chivo es una empresa estatal creada exclusivamente para operar la aplicación Chivo Wallet, con la que el gobierno ha promovido el uso del Bitcoin. Para incentivar su uso, el gobierno ofreció a los salvadoreños un bono de bienvenida de $30 al descargarla. Sin embargo, desde su lanzamiento el 7 de septiembre de 2021, miles de usuarios han denunciado usurpación de identidad, pérdidas de dinero y problemas para transferir el saldo o volverlo efectivo en los cajeros.
Pero pese a todas esas irregularidades, el Ejecutivo ha decidido mantener esta medida que ha significado un gasto de al menos $120 millones solo para pagar el bono inicial de quienes la descarguen.
Los directores del FMI opinaron que, así como ocurre con otros monederos electrónicos, “Chivo debe estar legalmente obligado a salvaguardar completamente los datos de los usuarios; fondos, tanto en dólares estadounidenses como en Bitcoin, segregando y protegiendo los fondos propios de activos de reserva, líquidos y diversificados, como los depósitos bancarios o del Banco Central y monederos fríos (fuera de línea)”.
De hecho, el FMI recomienda al gobierno poner fin al subsidio de $30 a cada nuevo usuario de Chivo y hacer la liquidación del Fideicomiso Bitcoin (Fidebitcoin) y devolver los fondos no utilizados a las cuentas centrales.
Este Fidebitcoin fue creado con un monto de $150 millones que se usarían para comprar Bitcoin, pero no hay certeza de que este dinero se esté usando para ello, pues Bandesal, dueño de este fideicomiso, ha negado esa información pública.
Alternativa de bancarización
Pese a sus recomendaciones, el FMI reconoce que los monederos electrónicos ofrecerían una alternativa cercana y subvencionada a los depósitos bancarios y medios bancarios de los pagos, pero deben establecerse límites legales a las transacciones y tenencias en monederos electrónicos y adaptar la regulación bancaria para fortalecer el riesgo de Bitcoin.
“Las criptotecnologías y los sistemas de pago digital como Chivo tienen el potencial de hacer pagos más eficientes, mejorando así la inclusión financiera y apoyando el crecimiento”, explica el organismo.
Pero más adelante señala que “la alta volatilidad de los precios de Bitcoin y su uso como moneda de curso legal implica un riesgo significativo. Debido a esos riesgos, Bitcoin no debe usarse como moneda de curso legal”, indica.
El FMI también hace otras recomendaciones asociadas a los requisitos legales de los proveedores de Bitcoin que asegure la identificación adecuada de los usuarios de la billetera, dados los riesgos cibernéticos.
En definitiva, el FMI afirma que “no se espera que las transacciones de Bitcoin tengan un impacto significativo en la macroeconomía y sus proyecciones, dado el uso limitado esperado y la forma en que se implementa el sistema Bitcoin”.
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