Hernández Martínez nació en San Matías, departamento de La Libertad, el 29 de octubre de 1882 e ingresó al ejército salvadoreño el 15 de enero de 1899, después de haber logrado el grado de subteniente en Guatemala.
Foto EDH/ ArchivoComo presidente de la República promulgó una nueva ley de inmigración, para frenar el ingreso de negros, chinos, “turcos” (árabes y palestinos), húngaros (gitanos o magyares) y sacerdotes extranjeros que pudieran poner en peligro la gobernabilidad del país con sus faenas y enseñanzas. Foto EDH/Archivo La figura del general era un tanto contradictoria con los estereotipos de los militares tradicionales de entonces: mediano de estatura, delgado, caído de hombros, lector incansable, muy moreno de piel, ojos pequeños y rasgados. Foto EDH/Archivo El general de brigada Maximiliano Hernández Martínez llegó al poder tras el golpe de Estado contra el ingeniero Arturo Araujo debido a la crisis económica en que estaba sumido el país.
Foto EDH/ArchivoEl domingo 7 de mayo de 1944, un policía nacional mató por la espalda al adolescente salvadoreño-estadounidense José Roberto Wright Alcaine cuando caminaba con un grupo de amigos. Las reuniones en grupo estaban prohibidas debido al estado de sitio decretado por Martínez para contrarrestar la huelga. Foto EDH/Archivo El general era un fanático del orden, de la austeridad, del deber y de la honestidad. Aprendió inglés por su propia cuenta, con libros y discos. Foto EDH/Archivo Durante sus sucesivas gestiones presidenciales, Hernández Martínez realizó múltiples construcciones de carreteras y vías que conectaban el país.
Construyó el puente Cuscatlán sobre el río Lempa, el parque Cuscatlán. En la imagen (al centro de blanco) durante la inauguración del puente. Foto EDH/ArchivoA las 7:00 p.m. del 8 de mayo, el presidente y brigadier Hernández Martínez anunció por radio que renunciaba al mando y entregaba la Presidencia de la República. Foto EDH/Archivo Ese gesto de brutalidad desató la indignación generalizada y la presión internacional encarnada por Walter Thurston, el primer embajador de los Estados Unidos de América en territorio salvadoreño. Foto EDH/Archivo El militar no comía carne ni ingería bebidas espirituosas. Su dieta básica la constituían el maíz, los frijoles y las verduras. Foto EDH/Archivo El levantamiento militar trajo consecuencias: un masivo fusilamiento de los alzados. La indignación hizo que los estudiantes universitarios iniciaran la huelga a partir del 28 de abril, para protestar contra el régimen dictatorial y obligarlo a acelerar su propia caída. Foto EDH/Archivo La caída de Maximiliano Hernández Martínez comenzó el domingo 2 de abril de 1944 con un alzamiento militar. Foto EDH/Archivo El 10 de mayo de 1944 se dieron a conocer los nuevos funcionarios que gobernarían el país. Foto EDH/Archivo En forma gradual, en los primeros cinco días de mayo, otros sectores sociales y profesionales se fueron sumando a la gran manifestación. Así fue como se unieron los trabajadores de fábricas, ferrocarriles, autobuses, comercio y banca hasta culminar con la generalidad de empleados públicos y de centros hospitalarios para dar forma a la huelga de brazos caídos. Foto EDH/Archivo La noticia de la caída de Hernández Martínez fue celebrada por todos aquellos que habían participado en el movimiento. Foto EDH/Archivo El 9 de mayo de 1944, el Diario de Hoy anunciaba que el general Martínez había entregado la presidencia de la República. Foto EDH/Archivo
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