El Chaparral: Conoce la "ciudad fantasma" que se construyó en Carolina
Hace 14 años se colocó la primera piedra de la presa hidroeléctrica El Chaparral en el municipio de Carolina, desde entonces CEL prometió una serie de construcciones para el beneficio de las comunidades movilizadas por el embalse. Una de las promesas fue la creación de un complejo habitacional donde los afectados del embalse, pero ninguna está habitada.
A dos kilómetros y medio de la alcaldía de Carolina, en San Miguel, existe una ciudad fantasma donde los únicos que caminan por las estrechas calles son un grupo de empleados que llegan eventualmente a darle mantenimiento. Foto EDH / Yessica HompaneraEsta fue la ciudad pensada para las más de 70 familias que serán afectadas por el embalse. Foto EDH / Yessica HompaneraAl conocer las condiciones y la poca viabilidad, todos los habitantes de los tres caseríos decidieron sacrificarse para comprar un nuevo terreno y construir una casa adecuada a sus necesidades. Foto EDH / Eduardo AlbarengaEsta ciudad fue parte de las promesas de CEL y que, según los afectados, no fueron consultados para saber si eran o no viable. Foto EDH / Yessica Hompanera“La construcción de las casas definitivamente no concordó con lo que nosotros queríamos por la estructura. Cuando decimos mal elaborada, mal construida porque son casas que no están bien construidas, no tienen columnas de hierro", Señaló José Doré en un entrevista a El Diario de Hoy en 2020. Doré es uno de los afectados y movilidados por la represa El Chaparral. Foto EDH / Yessica HompaneraEn esta ciudad no tiene ningún habitante y eventualmente los empleados de la CEL realizan trabajos de mantenimientos. Foto EDH / Yessica HompaneraFoto EDH / Eduardo AlbarengaLas afectados por la movilización de la presa El Chaparral no les quedó de otra más que abandonar o destruir sus viviendas. Una de las condiciones que CEL impuso a los habitantes que quisieran vivier en la colonia era no tener animales de granja ni sembrar, según los afectados. Foto EDH / Yessica HompaneraLos afectados concuerdan en que las viviendas en esta colonia no están aplicadas a la vida campirana que han llevado desde mucho antes de que se pensara en la construcción de una presa en el río Torola. Foto EDH / Yessica Hompanera